El bautizo del Circulo



Según la historia a mediados de 1853, un esclavo de la hacienda El Infierno, situada en el flanco sur de la Sierra de Cubitas, no lejos de los Cangilones del río Máximo, y propiedad de Don Pedro Rodríguez Socarrás, descubrió casualmente, no lejos de la cueva de San Antonio un estrecho boquete escondido en la manigua por el que lanzó una antorcha tratando de hacer luz en el interior de la abertura quedando atemorizado por el inmenso salón que vio debajo, corrió a intercomunicar la noticia a su amo.
Personado en el .lugar, Don Pedro, que era un hombre de luces, hizo ampliar el boquete y en compañía de otro esclavo bajó por una cuerda hasta el piso de la sala iniciando un recorrido a medias, pues la cueva se extendía tanto que tuvo el sentido común de no dejarse arrebatar por el entusiasmo y regresó sobre sus pasos para preparar una nueva y mejor exploración.

La aparición de San Aparicio



San Aparicio llegó una tarde a mi casa por la puerta de la cocina.
Fue tan silencioso que nadie noto su presencia, pero cuando miramos el ya estaba allí, sentado al borde de la tapia que da al patio. Ni una palabra.
En realidad nos dimos cuenta de que alguien ajeno había llegado porque tengo dos gatas, una de ellas tal vez por problemas de edad parece tomar vinagre cada mañana, porque basta mirarla serio un par de veces o que le roces sin querer para que se erice con uñas al aire y todo, así que ya pueden imaginar su comportamiento con extraños.