El primer informe redactado sobre el
quehacer de la industria azucarera en Camagüey
fue presentado a la Real Junta de Fomento en 1817 bajo el titulo de;
Los
lngenios; colección
de vistas de los principales ingenios azucareros de la isla de Cuba
Este documento pormenorizado en detalles de
cultivo, proceso fabril, costos, incluyendo precio de esclavos,
producción y comercio del azúcar
extraída cada año,
representa hoy un instrumento a tener en cuenta a la hora de
acercarnos a los orígenes del
azúcar en el país.

Aunque en Puerto Príncipe fue temprana la
introducción de la caña
de azúcar para uso industrial,
hallar apuntes de los primeros trapiches resulta difícil
por los escasos documentos que han pervivido, como por ejemplo el
testamento de Don Miguel Herrera, vecino de la villa y suscrito en
1627 ante el escribano Silvestre de Balboa donde dice que entre sus
bienes posee un ingenio, pero sin aportar mayores datos del mismo. De
todos, según el registro que aparece en un tomo único de la
escribanía del Licenciado Miguel Gerónimo Agudo, el mas antiguo
registrado de manera oficial con sus detalles de fundación es el
trapiche Santo Tomás, situado cerca de la loma de Yucatán,
inmediato a nuestra ciudad y propiedad del religioso fray Cristóbal
Arias. La pequeña industria inició su trabajo en enero de 1700 y se
dedicó a fabricar varios garrafones de miel y algunas rapaduras. Por
otra parte el inicio de la industria azucarera en nuestro territorio
parece vincularse con un protocolo de la Real Junta de Fomento donde
informa que en 1715 se otorgaron en la villa numerosas mercedes de
tierras para hacer trapiches de los que llegaron a levantarse unos
60.

De esta nota se hizo eco un siglo después
el Lic. Tomás Pío
Betancourt y Sánchez - Pereira,
abogado de los Reales Consejos, miembro de la Junta de Fomento e
influyente personalidad en la época,
a quien se le considera además el
primer historiador de Camagüey.
Betancourt escribió una colección
de anales de la ciudad publicado en 1867, obra que trilló
el paso a otros historiadores, algunos de ellos de notoria
importancia como Juan Torres Lasquetti y Jorge Juárez
Cano, sin embargo, luego del apunte recogido de la Junta de Fomento
por Pio Betancourt, donde se dice que en el entorno de la villa
existían más
de 60 ingenios sin aportar otros detalles, los restantes
historiadores repiten la igual información
sin verificar.
Incluso Manuel Moreno Fraginal, quien publicara durante el pasado
siglo el más importante trabajo
sobre la historia del azúcar en
Cuba, repite como al barrer el igual dato acuñado por Pío Betacourt
¿Qué sabemos del azúcar en Camagüey
?.
–-¨”Estas nebulosas en un tema tan
principal como la industria del azúcar en Camaguey me decidió
a hurgar el asunto sin imaginar siquiera hasta dónde me iba a llevar
este camino. Trabajé mucho tiempo en el Tribunal Provincial de
Camagüey, donde finalmente me jubile, parece que esa tarea entre
actas, certificaciones y escrituras de todo tipo me avivó el interés
que siempre tuve por la investigación histórica¨”--. Pedro
Montalbán Fernández, con
quien reuní varias horas de charla es de hablar pausado y siempre
tiene a mano la fecha precisa y el documento necesario para reforzar
sus recuerdos. Cuando olvida un dato te hace un gesto como quien
dice;, “espera un momento”,
repasa la idea y de inmediato retoma la narración.
Al primer premio obtenido en el concurso
Primero de Enero de 1980 con la biografía
de José Cruz Pérez,
corneta a las órdenes del General
Máximo Gómez
durante la guerra de 1895, siguió
otro lauro en el siguiente concurso con la biografía
del Mayor General Javier de la Vega Basulto.
--”Entonces, revisando documentos, me doy
cuenta que la presencia azucarera en Camagüey
está mucho más que incompleta y
dispersa. Cuando vas repasando la historia de nuestro territorio
aparecen menciones de ingenios: donde, por ejemplo, acamparon
los mambíses, donde hubo combates, por dónde pasaron las tropas, y
también te encuentras con personas que en esa época
los mencionan en su correspondencia. Y por supuesto, la única
forma para saber de estos ingenios es seguirlos uno a uno.. En
realidad ni calculé siquiera el tiempo que este trabajo me llevaría.
Me sumergí en los Protocolos de
Escribanía y en los libros de Anotaduría
de Hipotecas depositados en el Archivo Histórico
Provincial. Decenas de miles de documentos de todo el siglo XIX. Los
copie a mano uno a uno, nombre del ingenio, ubicación, extensión
de tierra, numero de esclavos, producción,
nombre del dueño, fecha de
fundación. En fin, ésta tarea que
me lleva más de treinta años
me ha permitido conocer la historia de 110 ingenios, y aun no acaba¨”

La arqueología de los libros
Con paciencia de arqueólogo Montalbán
ha colocado al descubierto importantes piezas documentaría que
permiten luz en aquellos orígenes azucareros de Puerto Príncipe.
Por ejemplo, descubrió que con
frecuencia los documentos omiten fechas de fundación
y producción anual. Se falseaba el numero de esclavos que tenían
los ingenios como forma de evadir el pago de impuestos e
incluso muchos de estos trapiches,
casi todos movidos por fuerza animal, cambiaban de nombre cuando
cambiaban de dueño, por lo demás
solo con la llegada del ferrocarril se incrementaron los grandes
ingenios movidos por vapor.
La documentación
reunida por Montalbán es copiosa y
ordenada con meticulosidad, primero miríadas
de trapiches reducidos a cenizas al paso de la guerra de 1868 y luego
el esfuerzo de recuperación en las
siguientes dos décadas.
--”El concepto de ingenio azucarero de
entonces no es el mismo de lo actual. Antes un ingenio tenía
solo cuatro o cinco caballerías de tierra dedicadas a la siembra de
caña y el resto de la tierra a
pastos y siembras de viandas, a bosques para extraer madera
como combustible. Al concluir la guerra de 1868 llegaron otros
proyectos para el desarrollo azucarero, como el que aparece en el
manual que en 1880 se publicó en La Habana, titulado Memorias
de un Ingenio Central en Puerto Principe, con
el propósito de alentar a los inversionistas cubanos y españoles a
invertir en esta industria en nuestro territorio, entonces
totalmente destruido a consecuencias de la guerra finalizada. Ese
Ingenio Central propuesto como ejemplo de las nuevas inversiones
azucareras en Camaguey fue el Redención,
que solo llegó a completar dos zafras y fue entonces uno de los más
modernos del país.
Memorias
con gatos
--¨”En
este esfuerzo de recuperación cañera en Puerto Príncipe durante la
segunda mitad del siglo XIX se destacaron los ingenios
Cacocun,
cerca de Altagracia; Bijabo
a
17 de kilómetros de nuestra ciudad por el camino a Maraguán y aun
mas cerca Las
Cruces,
Las
Cuabas
y Río
Seco
por el camino de Las Clavellinas, y Santa
Teresa
junto a la loma de Yucatán. Salvaje
a
orillas del arroyo de ese nombre tras el actual reparto Salomé...De
todos aparte de documentos nada queda, salvo algunos escombros
dispersos en la manigua o sepultados por el avance de los nuevos
tiempos, como el que existió en el lugar que hoy ocupan las calles
General Gómez y Damas o el que estuvo donde ahora se levanta el
tecnológico Manuel Cañete¨”--.
De
los ingenios de Montalbán y de los velos que descorre de aquellos
primeros pasos de la industria azucarera en Camaguey, tendremos que
conversar mucho mas con este sorprendente investigador lugareño.
Para nuestro próximo encuentro espero hallarle en el silencio de su
vivienda, rodeado como buen navegante de viejos mapas y vitácoras de
viajes azucareros a lo que ha dedicado casi la mitad de su vida.
Viaje que emprende cada día inclinado sobre sus papeles acompañado
por sus gatos amistosos,