Camagüey sin instrucción por falta de aulas


Cuatro mil niños en Camagüey sin instrucción por falta de aulas
En el campo hacen falta mas de cien.

Camagüey, 19 de abril de 1929; Según un informe rendido por los jefes militares de los Escuadrones 31, 32, 33, 36 y 41 de la Guardia Rural en esta provincia, en relación con los niños que en edad escolar que habitan en nuestros campos, se ha comprobado que pasan de cuatro mil los que no asisten a las escuelas y tsmpoco tienen posibilidad de hacerlo por falta de aulas.
 Este informe, que sera enviado al Señor Superintendente General de Escuelas se ha redactado debido a la orden recibida por el Ejercito para hacer cumplir a los padres a Ley que señala la obligatoriedad que sus hijos asistan a las escuelas.
Este estado de cosas, de las que no son responsables las autoridades militares, se ha denunciado en repetidas oportunidades sin que nadie tome cartas en el asunto, pues a pesar de que ellos vienen solicitando constantemente la creación de aulas donde son reclamadas, esto no es cumplimentado.

La casa de la Cruz Grande.


Cuando Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, murió en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe en el 1550 nos dejó como herencia una tan larga descendencia, que aun hoy no pocos camagüeyanos deben sus apellidos a este audaz aventurero.
Nacido en Cáceres, en 1487, Porcallo fue uno de los pocos, o el único de los conquistadores llegados a la América que descendía de una familia noble de España. Procedía de los duques de Feria y a la vez de los reyes de Castilla, Navarra, León, Aragón, Escocia y Portugal, de los Capetos de Francia y de los Plantagenets de Inglaterra. Entre sus muchos antepasados reales se encontraba el rey de Francia Luis IX (1214-1270). Nunca mas nuestra población ha tenido un vecino como aquel.
Según la historia Porcayo fue un personaje controvertido, pues resultó un sanguinario militar y encomendero que participó en la conquista de Cuba, México y La Florida junto a Hernán Cortes y Fernando de Soto. En Cuba fundo casi todas las primeras villas incluyendo Santa María del Puerto del Príncipe, abrogándose el derecho de tomar decenas de indios como encomendados y un buena cantidad de negros esclavos. Protector de la iglesia tenia la costumbre de hacer leer diariamente a sus indios prisioneros paginas y paginas de la biblia. Aquello debió ser insoportable pues una buena cantidad de aborígenes prefirió suicidarse, tanto es así que el Gobernador tuvo que intervenir o la isla se quedaba sin habitantes.