“!!!Piratas por La Matanza, que lo dice el padre Galcerán!!!”



Poco antes del amanecer del jueves santo 29 de marzo de 1668, soñoliento aun y al paso de su mula Picardía, el presbítero Francisco Galcerán abandonó la villa de Santa María del Puerto del Príncipe y por el camino real de La Guanaja enfilo hacia su destino, la periódica visita que realizaba a sus feligreses en Hermita Vieja, ranchería recostada en el flanco sur de la Sierra de Cubitas.
Don Francisco dejo detrás la loma de Santa Teresa de Yucatán, cruzo el nacimiento del río Máximo y se adentro en la sabana que siempre, para los amanezcos se cubre de niebla.
 Cosa de dos leguas de la población algo llamo la atención del religioso que le hizo recortar riendas para escabullirse tras un sao. Asustado mas que alarmado Galcerán descubrió en la bruma una tropa enemiga que despreocupada avanzaba hacia Puerto Príncipe. Sin ser visto torció riendas y a las cuatro patas de Picardía entro a la villa por el camino de la Matanza con los gritos angustiosos de: “!!!Piratas por La Matanza, que lo dice el padre Galcerán!!!”

De la vida bohemia y sus esquinas.


En sus orígenes la vida bohemia hizo alusión a las costumbres de los gitanos procedentes de la región de Bohemia, reino histórico de la actual república Checoslovaca, quienes a mediados del siglo XIX se asentaron primero en Francia y luego se dispersaron sobre Inglaterra, Italia y España, de donde pasaron a la América.
Se supone que el típico bohemio es un individuo con vocación de artista, de aspecto despreocupado, apariencia llamativa pero desordenada, ajeno al comportamiento, etiqueta, estética y obsesión material que el bohemio considera superficial desde una perspectiva romántica, defendiendo su permanencia en el mundo de las ideas, por lo que han estado presente en todas las épocas como un modelo de alternativa social. Esa conducta ha promovido un movimiento cultura, o sub cultural, que ha originado numerosa música, literatura y pintura, aunque algunos filósofos consideran que la bohemia no es otra cosa que la miseria disimulada con cierta belleza. El hambre sobrellevada con humor.