Un discurso de historia



Durante la ceremonia con la que en la mañana del domingo 1 de abril de 1908 se inauguró el servicio de tranvías en nuestra ciudad, hubo un almuerzo homenaje ofrecido por el Ayuntamiento de Camagüey a los ejecutivos de la Compañía Eléctrica de Puerto Príncipe, entidad a cargo de la obra, así como a las autoridades civiles y militares, como entonces era costumbre. 

Durante el acto celebrado en los salones del antiguo Hotel Camagüey, menudearon los floridos discursos propios de una época de grandes oradores que hacían de la palabra una profesión singular. 
 
Hablaron notables figuras de la política criolla de reconocida presencia, sin embargo hubo entre todos un discurso que ha llegado a nuestros días y fue el realizado por una persona poco conocida y aún cuestionada, pero cuya pieza oratoria resultó extraordinaria. 

Caonao, la primera victoria sobre la conquista española en Cuba.




Las crónicas no consinan el nombre original de aquel promontorio asomado sobre la bahía de Puerto de Mares sobre el cual los primeros conquistadores del nuevo mundo decidieron instalarse.
Debieron, parece, compartir el habitad con colonias de alguna especie de aguilucho pescador que por parecido y gañido agudo nombraron guincho, voz que denomina a una especie de águila costera de las Islas Canarias a la que conocían perfectamente bien.
Desde entonces punta del Guincho, al costado de la bahía de Nuevitas, entró a la historia de América.