La deuda del arquitecto Boemi



Sin dudas todos los camagüeyanos conocen el conjunto escultórico al Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, situado en el parque central de la ciudad,
Esa es la obra del famoso escultor italiano Salvador Boemi, quien en su país esculpió y fundió la estatua en diferentes piezas trasladándola a Camagüey donde fue ensamblada.
Lo interesante es que aun estamos esperando algunas partes de ese conjunto que faltan a la obra y que por demás nunca llegaron a nuestro país.

Sarito, ¿Bandido o víctima?


Sarito fue un interesante personaje camagüeyano de la decada de 1920 que apenas si tuvo tiempo de hacerse célebre.
Su vida fue fugaz. Nació en nuestra ciudad, fue trabajador agrícola y busca vidas. A los 22 años ya era desertor del Ejercito Constitucional y a los 24 fue muerto en una emboscada sin haber asaltado, secuestrado, robado o asesinado a nadie a pesar del siniestro cartel de bandido con el que se rodeo su figura y que es con el que ha llegado a nuestros días, aunque son pocas las personas que le recuerdan a pesar de las muchas leyendas tejidas en torno a su persona.
De carácter independiente, decidido y alegre Hermenegildo Seara Plaza, “Sarito”, fue un joven soldado que debido precisamente a ese carácter pronto tuvo problema con algunos superiores. Castigado varias veces por indisciplina, un día decidió desertar llevándose consigo las armas y escondiéndose en la entonces intrincada zona del sur de Vertientes, lugar que conocía perfectamente. Sarito, que no pretendía ser bandido ni mucho menos se dedico a vagabundear por la comarca ganándose la confianza del campesinado que en todos los casos le protegían. Fue precisamente esa relación la que inquieto a los grandes terratenientes, preocupados por los simpatizantes y seguidores que iba conquistando el ex militar. Al final le pusieron precio a su captura.