Fin de año, medio evo y lentejas



Lanzar un cubo de agua a la calle mientras las campanadas de las iglesias marcan las doce de la noche, o tal vez mirar dentro de una palangana con agua para escudriñar el futuro, meter dinero en los zapatos o comerse doce uvas. ¿Puede alguno de nosotros decir cuántos ritos seguimos como tradición en el tránsito del año viejo al nuevo?.

Para el cubano, las fiestas navideñas nunca tuvieron “periodo especial”. Aun en las etapas más difíciles aprendió hacer de tripas corazones y reunido en familia festejó las renovadas esperanzas de que al año siguiente las cosas estuvieran mejor.

!!!Piratas por La Matanza!!!



A pesar de que en 1668 Henri Morgan pegó candela a la villa de Santa María del Puerto del Príncipe, no parece que en la practica hayan sido muchos los estragos. Puede que el susto fuera mayor o que el informe a las Cortes se exagerara en cuanto a los daños. De todas maneras, y apenas cinco años después, ya la población se había recobrado de tal forma que, a partir de entonces, consolidó su economía ganadera y los ingenios azucareros comenzaron a proliferar.

En 1762 fue elegido como Alcalde Mayor Don Fernando de Agüero y Agüero, capitán de milicias y criollo enérgico cuya primera disposición fue la de crear un cuerpo de hombres armados cuya misión consistía, junto a la exigua tropa que custodiaba a la población, prevenir todo peligro de invasión por parte de piratas o soldados extranjeros y mantener el orden.

En dicha milicia debía prestar servicio todo principeño de 15 años hacia arriba, sin distinción de títulos, profesión, raza o solvencia económica. Como iniciativa tal no tenia antecedentes en la isla ello suscitó el recelo del Gobierno central.