Conmemora Camagüey su 506 aniversario y la
bruma del pueblo viejo dispersa sobre calles silenciosas y tejas de
barro la somnolencia de un medio día de aldea mediterránea,
orgullosa de historias y leyendas, convertida en ciudad a galope de
siglos. .
Como en Santa María del Puerto del
Príncipe llego la imprenta en el amanecer del siglo XIX, primero
debió ser la leyenda y luego la historia escrita. La de las crónicas
del Lugareño en las paginas de El
Fanal:, los relatos en el
Aguinaldo Camagüeyano
de Francisco Agüero, “El Solitario”: Sofía Estévez en prosa de
nostalgias en El
Cefiro y
muchos mas que tal vez sin proponerlo acopiaron para hoy andares e
imágenes de plazuelas, personajes y sombras en tránsito entre lo
real e irreal de zaguanes, esquinas y ecos en penumbras.

