El amanecer del sábado 5 de octubre nos
sorprendió en la redacción donde desde la noche antes nos fuimos
reuniendo a medida que se multiplicaban las noticias del ciclón que
desde el este batía al oriente de nuestro país.
Las noticias trasmitidas por la Central
Meteorológica y Geológica del Caribe, con sede en San Juan, Puerto
Rico, y desde el Centro Nacional de Huracanes, en Miami, eran
alarmantes, vientos sostenidos de hasta 233 km/h (categoría 4 en la
escala Saffir-Simpson) y precipitaciones
torrenciales, sumaron record en Haiti, con crecidas y deslizamientos
de lodo matando 5 mil personas.
En Camagüey la lluvia intermitente de días
anteriores aumento de intensidad y el cielo encapotado en remolinos
de nubes bajas se monto sobre una oscura linea de tormenta avanzando
desde donde debía salir el sol.

