Sarito
fue un interesante personaje camagüeyano de la decada de 1920 que
apenas si tuvo tiempo de hacerse célebre.
Su
vida fue fugaz. Nació en nuestra ciudad, fue trabajador agrícola y
busca vidas. A los 22 años ya era desertor del Ejercito
Constitucional y a los 24 fue muerto en una emboscada sin haber
asaltado, secuestrado, robado o asesinado a nadie a pesar del
siniestro cartel de bandido con el que se rodeo su figura y que es
con el que ha llegado a nuestros días, aunque son pocas las personas
que le recuerdan a pesar de las muchas leyendas tejidas en torno a su
persona.
De
carácter independiente, decidido y alegre Hermenegildo Seara Plaza,
“Sarito”, fue un joven soldado que debido precisamente a ese
carácter pronto tuvo problema con algunos superiores. Castigado
varias veces por indisciplina, un día decidió desertar llevándose
consigo las armas y escondiéndose en la entonces intrincada zona del
sur de Vertientes, lugar que conocía perfectamente. Sarito, que no
pretendía ser bandido ni mucho menos se dedico a vagabundear por la
comarca ganándose la confianza del campesinado que en todos los
casos le protegían. Fue precisamente esa relación la que inquieto a
los grandes terratenientes, preocupados por los simpatizantes y
seguidores que iba conquistando el ex militar. Al final le pusieron
precio a su captura.


