Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.



El 21 de mayo de 1923 los catalanes Claudio Mons Piqué y Mario Cruanyas, arquitecto y maestro de obras, respectivamente, dieron por termina la iglesia de San Francisco, levantada a un costado de la amplia plaza rectangular donde desde el siglo XVII se levantó la ermita y el convento de San Francisco de las Llagas.
Según el historiador Tomas Pio Betancourt, ya en el 1587 en ese sitio se trató de construir sobre un terreno aledaño al río Hatibonico una ermita a la virgen de la Altagracia pero esa obra no se concluyo. Luego, en una escritura de 1619, se menciona la existencia de una ermita construida en ese mismo lugar y dedicada a la virgen de Santa Ana, situada esta a la entrada del camino del Calvario (actual calle de General Gómez) en las confluencias de las veredas de San Diego y San Francisco, (Martí y Luaces) cerca del Paso Real de Hatibonico y a orillas del arroyo Tucunicu. 

Para otro aniversario de la tragedia de Santa Cruz del Sur. Frente al mar de siempre



Desde hace 29 años tengo una deuda con Tin Cañete.
Hijo de pescadores y el mismo pescador, Salvador Cañete nació en la playa de Santa Cruz del Sur en el 1901 y según me contó, fue también estibador en el puerto de Manopla, embarcadero de azúcar frente al Guacanayabo.
Una vez ambos coincidimos en el parque santacruceños y comenzamos a hablar del ciclón del 1932. Suponiendo yo que debió ser testigo de aquel desastre. Terminamos de conversar en la sala de su casa con una taza de café de por medio rememorando historias acumuladas en sus tantos años de vida.
Luego publicamos, en reducido espacio, parte de esa charla, dejando pendiente algo mas para después. Y como lo que para luego se deja para luego se queda, las notas fueron guardadas en viejas agendas, pero no olvidadas y desde siempre tomé como deuda aquellos recuerdos.
Del ciclón del 32 pasan ya 82 años y Tin Cañete se murió, pero espero que con estos apuntes pueda rendir tributo a la odisea de aquel hombre que vio desde el mar desaparecer todo un pueblo.