El
21 de mayo de 1923 los catalanes Claudio Mons Piqué y Mario
Cruanyas, arquitecto y maestro de obras, respectivamente, dieron
por termina la iglesia de San Francisco, levantada a un costado de la
amplia plaza rectangular donde desde el siglo XVII se levantó la
ermita y el convento de San Francisco de las Llagas.
Según
el historiador Tomas Pio Betancourt, ya en el 1587 en ese sitio se
trató de construir sobre un terreno aledaño al río Hatibonico una
ermita a la virgen de la Altagracia pero esa obra no se concluyo.
Luego, en una escritura de 1619, se menciona la existencia de una
ermita construida en ese mismo lugar y dedicada a la virgen de Santa
Ana, situada esta a la entrada del camino del Calvario (actual calle
de General Gómez) en las confluencias de las veredas de San Diego y
San Francisco, (Martí y Luaces) cerca del Paso Real de Hatibonico y
a orillas del arroyo Tucunicu.

