Memorias de mi escuela vieja



La escuela pública no. 26 estaba casi a la entrada del reparto Ballina, entre la Carretera Central y el camino de Palomino, algo más allá de la bajada del puente de San Lázaro sobre el río Tínima, al oeste de la ciudad.
 
Construida de ladrillos y tejas sobre un humedal ni sé cuantos años pudo tener ni cómo los resistió entre las hierbas y el macío. No era en verdad una zona pantanosa, pero como el terreno formaba una hondonada, apenas caía una llovizna todo se llenaba de agua y entonces teníamos que subir a las mesas y pupitres para estar a salvo.

De las goteras, ni se diga. Media hora después de la escampada seguía lloviendo dentro.
Por supuesto que para nosotros, alumnos del primero a sexto grado, aquello era una fiesta y muy a gusto nos la pasábamos saltando de una mesa a otra o jugando a los barquitos de papel y descontinuando una buena cantidad de libretas a lo largo del curso.

La fábrica de aviones en Esmeralda

 
El 31 de octubre de 1929 el periódico provincia EL Camagüeyano destacó en un cintillo de primera la siguiente noticia;

"Muy pronto una magnífica fábrica de aviones será instalada en el pueblo de Esmeralda"

Para muchos de aquella época aquello debió parecer una página de ciencia ficción. ¿Una fábrica de aviones en Esmeralda? ... ¿Y para qué necesita Esmeralda una fábrica de aviones?.

Pero la cosa no podía tomarse tan a la ligera. La noticia era cierta. La declaró el prominente hombre de negocios Mr Powley en conferencia de prensas ofrecida en el roof garden del Hotel Camagüey, y por supuesto todo el mundo sabe que los prominente hombres de negocios norteamericanos dicen cosas serias.