El submarino Camagüey



¿Puede usted imaginar que alguna vez en nuestra ciudad, a pesar de estar alejada de las costas y en medio de extensas llanuras, hubo personas que se las ingeniaron pasta dotar a Camagüey de un submarino?

Cuando en el 1914 el entonces imperio alemán comenzó a extender su dominio sobre el resto de Europa estalló la I Guerra Mundial. Desde un principio Alemania tuvo en cuenta que era necesario cortar todos los suministros que pudieran llegar de América y por eso, cuando el primer submarino germano hundió un mercante en medio del Atlántico, el mundo comprendió que se iniciaba un nuevo capitulo en el libro de la historia militar. 
  
Por acá la prensa sensacionalista se encargó de hacer su oficio, lo que unido a la novelería humana, sembró el pánico en numerosos países. Fue una especie de histeria colectiva, como sucedió hace poco con los platillos violadores.

En Cuba incluso se llegó a ofrecer una recompensa de mil pesos para la persona que diera información cierta sobre la presencia de sumergibles en nuestras aguas, mientras que los periódicos publicaban día a día un parte señalando los lugares donde se habías visto a esas embarcaciones.

Entonces fue cuando se le encendió la chispa a algún acólito del entonces Presidente de la República, Mario García Menocal, ¿No estaba acaso Cuba involucrada en una guerra?, ¿No teníamos kilómetros de costas para proteger?

El caballo del siglo

 
¿Qué lugareño no ha observado alguna vez la hermosa estampa del maniquí que adorna el salón de la talabartería El Potro Criollo, enclavada en la calle República, al centro de la ciudad de Camagüey?.

Allí se encuentra sereno, resistiendo al tiempo, luciendo orgulloso monturas y arreos de todos los estilos el potro que no parece envejeser a pesar de sus más de 80 y tantos años bien cumplidos, pero no galopados
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Es cierto que con el tiempo su piel de cartón y cola nos lo ha mostrado blanco, moato, bayo, alón, moro, y hasta alazán, o como ahora, de negro.Pero cualquier color que haya tenido, el potro se mantiene sereno, erguido con sus ojos brillantes y nobles enfrentando el tiempo.

Este siempre silencioso animal tiene su historia.

La primera casa comercial ligada al giro de talabartería conocida como El Potro Criollo, se fundó en Sagüa la Grande, Las Villas,allá por el 1925.